Resulta que cuando Dios creó el mundo (para quien crea en esas cosas) se le ocurrió que podía hacer un divertido experimento que consistiría en crear una especie con la paradójica capacidad de poseer tanto una inteligencia superior como una estupidez infinita (como dijo A. Einstein). Rápidamente, esta nueva especie se hizo con el control del mundo y viendo Dios el desastre que había provocado, hizo las maletas y salió por patas para no volver.
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Hay que matar gente
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Lo cierto, amigos, es que en este mundo sobran muchas personas. Sobran tiranos, sobran corruptos, sobran vive-del-cuentos, sobra Carmen de Mairena... en fin. No me extraña que Dios no quiera ni volver a "resolver este desaguisado" como díria Don Mariano Rajoy de Zetapé.
Os dejo con un monólogo de un genial cómico; Nacho García: Hay que matar gente.





2 comentarios:
Estoy contigo en esto, hay que matar gente innecesaria en este mundo xDDD o por lo menos callarles la boca y encerrarlos... porque si esperamos a que Dios haga algo... MALO... xDDDD Buenisimo el monologo por cierto...
jajajaj gracias eloy... hay mas tontos que perros descalzos, pero bueno
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